Cómo escoger el terreno ideal para construir una nave industrial

El terreno ideal para una nave industrial es una decisión clave en todo proyecto empresarial. A diferencia de otras inversiones, esta elección no puede rectificarse fácilmente. Además, elegir mal puede afectar negativamente a la operatividad del negocio durante décadas, impactando en aspectos como el transporte, la logística y la productividad. Por el contrario, un emplazamiento estratégicamente seleccionado puede convertirse en una ventaja competitiva importante para la empresa.
En este artículo mostraremos qué aspectos se deben evaluar para seleccionar el terreno ideal para construir una nave industrial.
En busca de la ubicación idónea
La ubicación de la nave industrial de una empresa determinará, en gran medida, la eficiencia de sus operaciones logísticas y comerciales. Con un emplazamiento estratégicamente seleccionado, los costes de transporte pueden verse reducidos considerablemente puesto que se facilita tanto la llegada de materias primas como la salida de productos terminados.
Por tanto, uno de los aspectos que se debe evaluar primero para decidir si un emplazamiento es apto o no para la construcción de una nave industrial es su proximidad a infraestructuras clave de transporte. La cercanía y el fácil acceso a carreteras principales, autopistas, puertos o estaciones de tren no es un capricho sino más bien una necesidad.
Otro aspecto importante para reducir costes en logística y transporte es la proximidad de la nave a los principales clientes y proveedores. Además si tenemos cerca a nuestros partners y consumidores podremos responder con mayor rapidez y efectividad a sus demandas.
Por último, la disponibilidad de mano de obra cualificada próxima a la nave es también importante. Una ubicación cercana a zonas urbanas con suficiente población te permitirá atraer y retener talento, algo esencial para la rentabilidad de tu negocio y la calidad de tu producto final. También puede ser importante, por ejemplo, si existe algún tipo de transporte público hasta la zona.
Normativa urbanística y regulaciones específicas del sector
Una vez seleccionado el emplazamiento óptimo y antes de cualquier otra consideración, se debe verificar que el terreno deseado está clasificado urbanísticamente como suelo industrial y que la normativa municipal permite el tipo de actividad que se pretende desarrollar. Aquí se debe tener en cuenta que pueden existir exigencias o límites específicos para determinados sectores que, por ejemplo, sean más contaminantes o generen un mayor impacto en el entornoTambién, dependiendo de la zona pueden existir regulaciones ambientales a cumplir para la protección de la fauna o la vegetación. Todos estos factores determinarán que se puedan conceder o no las licencias y permisos necesarios para realizar la obra.
Por otro lado, se debe verificar que el terreno permite la edificabilidad que se necesita, es decir, la superficie máxima de construcción permitida en relación a la superficie total del terreno. En algunos casos, la edificabilidad permitida puede ser inferior a la que el proyecto requiere, lo que significa que el terreno simplemente no es válido para ese fin.

Características del terreno: tamaño, topografía, calidad del suelo
Llegados a este punto deberemos comprobar también que el tamaño del terreno es suficiente no solo para las necesidades actuales de la empresa sino también para las futuras. Es decir, debemos preguntarnos si en caso de necesitarlo en unos años, el terreno escogido permitiría ampliar la nave fácilmente. Un terreno insuficiente puede limitar el crecimiento de tu negocio cuando más lo necesites.
También deberemos tomar en consideración la forma y geometría del terreno. Terrenos con formas irregulares, con lindes complicados o con accesos difíciles pueden derivar en ineficiencias operativas y mayores costes constructivos. Además, dependiendo el sector y la actividad de la nave, el terreno debe contar con más o menos espacio para el estacionamiento de vehículos, la maniobra de camiones, el almacenamiento de materias primas y productos o el acceso para vehículos de mantenimiento o emergencia.
Por otro lado, las características geotécnicas del suelo pueden influir en los costes de cimentación y la durabilidad de la estructura. Es por ello que a la hora de escoger el emplazamiento de nuestra nave industrial, se debe evaluar la capacidad de carga del suelo o medir su nivel freático. Por ejemplo, un terreno con un nivel freático alto, puede requerir sistemas de drenaje adicionales o cimentaciones especiales que eleven significativamente el presupuesto del proyecto.
En este sentido, la topografía del terreno también puede influir en los costes. Un terreno plano o con pendientes suaves reduce considerablemente los trabajos de nivelación y compactación. La climatología de la zona y si, por ejemplo, se trata de una zona fácilmente inundable o susceptible de sufrir deslizamientos, también son factores a tener en cuenta.
Servicios disponibles que debe tener el terreno ideal para una nave industrial
Antes de adquirir un terreno, se debe verificar que cuenta con acceso a servicios básicos como agua potable, drenaje, energía eléctrica, gas natural y telecomunicaciones. En muchas zonas rurales o menos desarrolladas, estas infraestructuras pueden no estar disponibles, lo que implicaría inversiones adicionales.
Por último, el factor económico es también determinante a la hora de escoger un terreno. Y aquí no hablamos solo del precio por metro cuadrado, sino también por ejemplo de los impuestos o de los posibles incentivos fiscales o ayudas que pueda haber.
Seleccionar el terreno ideal para una nave industrial requiere una visión integral. Si estás considerando construir, ampliar o rehabilitar una nave industrial, contáctanos y te ayudaremos a evaluar potenciales terrenos y a diseñar una solución constructiva que se adapte perfectamente a tus necesidades operativas y a tu presupuesto.

